lunes, 6 de febrero de 2012

Guatemala y su servil papel en el CSNU


A pocos sorprendió que Rusia y China (en la sombra, como el tacuacín) miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, ejercieran su derecho al veto sobre la resolución de dicho cuerpo diplomático que buscaba, a petición de  la desprestigiada y traidora Liga Árabe, la remoción del poder del Presidente de Siria, Bashar Al Assad. Tampoco nos sorprendió que entre la lista de países miembros no permanentes del CSNU, que votaron a favor de la resolución intervencionista del imperialismo occidental, estuviera Guatemala. No sorprendió, porque como es ampliamente reconocido, históricamente la diplomacia guatemalteca casi siempre y como perro sumiso se ha plegado a su papel de fiel sirviente del imperialismo norteamericano. Hubiese sido una hazaña sin precedentes a nivel mundial, que el embajador Gert Rosenthal tuviera la dignidad y los suficientes “cojones” para no intimidarse al ver como la embajadora de los  EE.UU, Susan Rice le mostraba los colmillos, o al escuchar los gruñidos de la Diosa de la Guerra, Hillary Clinton.  La actuación de la diplomacia guatemalteca, además de vergonzosa, es escandalosamente inconsecuente. Porque, ¿cómo puede un país, como Guatemala, que ha experimentado en carne propia los estragos del intervencionismo extranjero, ahora  servilmente se plegue y apoye con su voto medidas violatorias que atentan contra la soberanía y la dignidad de otro Estado, en este caso Siria? La votación final en el CSNU fue de 13 votos a favor de la resolución y 2 en contra (Rusia y China), los 10 miembros no permanentes del CSNU que votaron a favor de la resolución son: Azerbaiyán, Colombia, Alemania, Guatemala, India, Marruecos, Paquistán, Portugal, África del Sur y Togo.

El conflicto en Siria, o mejor dicho la guerra civil que está teniendo lugar ahí, está llena de complejidades. No es el simple resultado de la llamada Primavera Árabe, como los medios desinformativos de prensa occidental y de organizaciones que aparentan velar por los derechos humanos nos quieren hacer creer. Aparte de las reales aspiraciones democráticas de amplios sectores del pueblo sirio, también es un conflicto  de carácter sectario-religioso, en el cual la mayoría Sunita, resiente el dominio y gobierno de la minoría  Alawita (vástago de la secta Chiíta, que predomina en Irán, Iraq y Bahréin) a la que pertenece el presidente Bashar Al Assad. Pero más que eso, es un conflicto instigado por los Estados Unidos al mando de la OTAN,  que cuenta para ello con la complicidad de Turquía, la Liga Árabe y por supuesto Israel, que sería el gran beneficiado con la caída del gobierno de Damasco, que abriría las puertas para la planeada aventura militarista en Irán  que es el gran objetivo de las criminales ambiciones de los imperialistas occidentales. Siria, según el ex comandante de la OTAN, general Wesley Clark, forma parte de la lista de siete “estados desobedientes” elaborada por el Pentágono, que serán el blanco de intervenciones militares cuyo objetivo es el propiciar cambios de regímenes, favorables a los intereses  hegemónicos de occidente e Israel sobre toda la región del sudeste asiático. La lista empieza con Iraq, luego Siria, Líbano, Libia, Irán, Somalia y Sudán. Con el fracaso a cuestas, consecuencia de su desatinada estrategia diplomática en el caso de Libia y la caída de Qadaffi, tanto Rusia como China, pero sobretodo Rusia, desde un inicio hicieron manifiesta su intención de bloquear cualquier medida intervencionista, por parte de los EE.UU y la OTAN, que emanara del  Consejo de Seguridad de la ONU destinada a la desestabilización y caída del gobierno de Bashar Al Assad. Conscientes de la grave amenaza que representa la eventual caída del régimen sirio de Assad, para sus intereses geoestratégicos, Rusia y China decididamente han entorpecido, aunque sea temporalmente los planes imperialistas de los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN e Israel. Siria es un polvorín que amenaza con un estallido de proporciones mundiales. No contenta con el traspié sufrido en el CSUN, la guerrerista Hillary Clinton, parece que sin inmutarse mucho, dijo lo siguiente: “Ante un Consejo de Seguridad neutralizado, tenemos que redoblar nuestros esfuerzos fuera de la Naciones Unidas” (…) “amigos de una Siria democrática” (…) “apoyemos el derecho del pueblo sirio a tener un mejor futuro.”  Marvin Najarro

A continuación, el Profesor Luciano Castro Barillas, presenta su análisis de lo acontecido en el Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas con relación a Siria y el papel de la diplomacia guatemalteca y más sobre ese candente asunto.








GUATEMALA Y SU SERVIL PAPEL
EN EL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU

 Por Luciano Castro Barillas


Como era de esperarse, en su condición de país dependiente, de seudo-democracia subsidiada y transitoriamente útil alfil en el gran tablero de ajedrez de la política internacional, Guatemala votó a favor de la propuesta de resolución del Consejo de Seguridad orientada a derrocar al gobierno de Bachar al Assad en Siria, texto redactado con puntos y comas por el país testaferro del imperio  -digamos el más descarado en este momento-, el reino de Marruecos. La propuesta, como ocurre tantas veces cuando se trata de justificar una agresión, ocultar la verdad y salir con las manos limpias; “hábiles diplomáticos” o delincuentes internacionales hicieron gala de un lenguaje ambivalente, indirecto y cargado de eufemismos para ejecutar una concreta acción de agresión contra un pueblo soberano como el sirio, que independiente de sus falencias democráticas al estilo occidental, es una sociedad donde se vive con dignidad. Sus indicadores socioeconómicos no andan del todo mal si los comparemos con los guatemaltecos, por ejemplo. En el fondo, ese actual escenario de lucha política a su más alto nivel, como lo es el enfrentamiento armado (o lucha de clases internacionales) entre dos concepciones del mundo distintas, de ideas antagónicas, de maneras diferentes de organizar la gestión gubernativa y la sociedad y por supuesto de definir y consolidar plataformas de influencia política regional como lo es el volátil, incandescente y crispado Medio Oriente; Guatemala, como siempre, da su aporte negativo. ¿Quiénes y qué quieren con tener bajo su control a Siria? No es difícil de averiguar: las potencias económicas occidentales encabezadas por los Estados Unidos que tienen que sacar a Siria de la región para poder estabilizar políticamente a la región del extremo oriental del Mediterráneo que pone en peligro intereses de energía y militares y sobre todo la existencia misma de la entidad sionista (o Estado Judío como le llaman algunos) quien para su defensa no sólo cuenta con la incondicionalidad de los Estados Unidos sino de su bien pertrechado arsenal nuclear que no vacilarían en utilizarlo al verse amenazados seriamente.

Guatemala está jugando su papel  -el que le diseñaron los estadounidenses, por supuesto-  en la persona del señor Gert Rosenthal, alto burócrata que ha tratado de hacer ver a los incautos guatemaltecos que constituye un gran honor pertenecer al Consejo de Seguridad, lo cual indudablemente lo sería si el voto de Guatemala fuera independiente y por la causa de la justicia y la paz. Pero su primera incursión en el poco operativo, desacreditado y irrespetado consejo de la ONU empieza con un traspiés y desacredita al país ante los ojos de la comunidad democrática del mundo porque nadie con el mínimo de sentido común y dignidad puede estar de acuerdo o dejar de entender que el propósito de la remoción del cargo de Bachar al Assad responde a una conflictividad creada desde fuera, con el propósito de favorecer los intereses geoestratégicos del imperialismo y su afán, ya con poca atonía pero todavía peligroso, de dominio mundial, principalmente en las regiones por donde fluye el oro negro y se impulsan procesos nacionales de verdadera independencia y construcción democrática. El papel de este tipo de diplomático que con su lenguaje delicado y escurridizo quiere embobar literalmente a medio mundo esté sintetizado en lo dicho en las últimas horas por este guatemalteco: (…) lamento la postura de Rusia y China porque agrega a la lista de afectados por este asunto no sólo a las víctimas de la violencia, sino también la eficacia de este Consejo de Seguridad para responder con suficiente altura a los desafíos que enfrenta. O sea que el señor Rosenthal percibe que el Consejo de Seguridad que él integra ha sido víctima de una injusticia y atropello ruso y chino porque no les permitieron hacer la barrabasada  -o tarugada, dicen los mexicanos- de defenestrar al presidente sirio, “causante de la violencia”, que no serían los mercenarios armados y financiados por occidente. Y agrega el burócrata guatemalteco: (…) con el ánimo de convocar al consenso, se eliminó de ese texto todo tono de amenaza o de eventuales sanciones contra el gobierno de Siria. Nuestro fin, primordialmente, es poner fina a la espiral de violencia que aflige a la población de ese país y encontrar una salida política a esa crisis.La verdad es que no es cuestión de formas de redacción de un texto o si unas palabras hirientes o desconsideradas podrían provocar el encono, la reacción de a quien se le dirigen. Es asunto de hechos, no de palabras. Estaba pidiendo el texto marroquí, el Consejo de Seguridad y la Liga Árabe no otra cosa que darle el golpe de Estado a las autoridades constitucionales sirias, con palabras melosas como “asegurar la transición a la democracia en Siria”. ¿Democracia al estilo gringo o europeo? ¡Qué buen ejemplo a seguir!

La señora Clinton, Secretaria de Estado de los Estados Unidos, está a rabiar. Con sus flácidos cachetes temblándole de ira agregó: (…) me gustaría preguntarle a Rusia y China ¿qué tenemos qué saber para actuar con decisión? Me temo que el costo de no actuar será la guerra civil. Claro, una guerra que ya está siendo financiada y apoyada por los gringos. Es sencillamente una confirmación de lo que se está haciendo, no cabe la menor duda.

Y como no podía faltar los puntos sobre las íes, el embajador ruso ante la ONU dijo lo que tenía que decir: (…) el papel negativo de algunos países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU en el avivamiento de la violencia en Siria. Todo lo contrario de lo dicho por el embajador guatemalteco, señor Rosenthal, que lleva a Guatemala al extraño posicionamiento de planchero internacional. Era lo que iba a pasar y no es ninguna sorpresa ni el gran análisis. Es asunto de sentido común. La única propuesta razonable es la rusa, que propende a una solución verdaderamente pacífica y negociada de la lucha entre los dos bandos, ya sin la ingerencia de las maras internacionales representadas en el Consejo de Seguridad de ONU, encabezadas por la marioneta, el coreano Ban Ki Moon, que dijo molesto y con los ojos más estirados que un borrego pegado a un árbol: (…) el Consejo de Seguridad ha perdido la oportunidad de tomar una acción unificada que pueda ayudar a forjar un futuro pacífico, con democracia y dignidad.

                ¡Vaya chino cabrón!









Publicado por: Marvin Najarro
Ct., USA. 

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